lunes, enero 02, 2006

Reset


Un nuevo año amanece en el horizonte, tras esfumarse, arrastradas por las arenas del tiempo, las cenizas de un año de muerte y renacimiento, de desengaño y reencuentro, de traición y despertar. Un año que comencé vacio y terminé lleno, en un proceso de resurreción que me ha llevado a cuestionarme el sentido de todo lo que fluye a mi alrededor, incluyendo los pilares más básicos de la realidad en la que todos subsistimos. Un año en el que cuando me veia hundido en el abismo del vacio interior, recibi ayuda de quien no esperaba y cai en el olvido para aquellos que debieron intentar amortiguar mi caida. Un año en el que, arrastrado por mi debilidad, me vi sumido en la paranoia infantil y absurda de un alma retorcida, en un episodio que jamás debió tener lugar. Pero también, un año en el que el reencuentro con los vientos que antaño mecieron mi alma dio nuevamente sentido a la navegación por el mar de la vida. Un año para olvidar. Un año para recordar.